jueves 20 de mayo de 2010

Hacia el Sur.-

Y el poeta tenía rotas las entrañas
ya no trenzaba los versos
apenas encontraba las rimas
las lágrimas silenciosas
ya no eran suyas.
Se habían instalado en el mundo.
Son lágrimas de todos.
Pero podríamos estar infinitamente llorando
que no valdría de nada.
Al poeta le dolía todo el cuerpo
el real y el ficticio.
Tenía rotas las entrañas
porque ya le habían dado lo suyo
también en las costillas
en los riñones
en la boca para que callara
y siguiera cantando sólo de amores
de esos amores de carmin y medias de seda.
Le dieron, lo suyo, incluso en el alma.
En realidad al poeta no le dolía nada.
A el la mayoría de las veces
le suben a un pedestal.
Y piensan que es raro.
Que ya con ser poeta tiene bastante.
Aunque esperen...
en ocasiones
también los tumban para siempre en las cunetas.
Y procuran borrar sus versos
para que el eco no se mueva
pero vuelven a saltar de debajo de las piedras
sobre el asfalto de los recuerdos.

Al poeta le duele alma.
Ese alma que nunca reconoció que tenía.
Es por eso
por lo que el poeta grita en su celda invisible.
Pero los gritos nunca llegan a ninguna parte.
Se los acababa llevando el viento.
Ni los gritos ni las lágrimas.
Son las manos.
Son las manos las que reviven a los pueblos.
Son las manos las que modelan los firmamentos.
Son las manos
cuando se unen
cuando se acarician
para acumular fuerzas
son las manos
que al fundirse y mezclarse
las que construyen los puentes
para cruzar el río.
Aunque al otro lado sólo quede ya desierto.

Y ahora que las mujeres y los hombres
cuando se queden sin nada
después de tantos años de almacenar aire
de escribir y firmar letras sobre letras
de ir y venir cientos de veces
diariamente casi
a esos bancos grises y relucientes
para acumular nada
para comprar sueños a plazos
para escapar hacia ninguna parte.
Ahora que los hombres y las mujeres
miran hacia atrás
para apoyarse en un suelo que no existe.

Ahora qué?.

Ahora probemos a empezar el camino de nuevo.
Pisando sobre un poema cualquiera
sobre cientos de versos anónimos
que enciendan las almas dormidas
esas almas que sabemos que no existen.
Pisemos sobre la palabra
pisemos sobre la poesía
para abrir camino de nuevo.
Para ir hacia el Sur.
para que caminemos hacia a donde caminemos
siempre sea el Sur.
Y cuando lleguemos al final del camino.
Estará el mar.
Ese mar infinito de lágrimas que ola tras ola
nos recordará que no volveremos a llorar jamás.

Y el poeta ese día meterá los pies en el agua salada
y soñará con no volver a escribir versos tan doloridos.


Vecino del 4º y aprendiz de poeta.-

posdata: siempre en buen momento para ir hacia el Sur.

4 comentarios:

azpeitia dijo...

Es una poesía de protesta brutal, ante todo lo que nos rodea, que hace de nuestra vida, un cúmulo de vanidades y despropósitos sin límite...solo la poesía, el espíritu puede redimir al hombre...tu lo expresas de una manera muy meridiana y clara...caminaremos al Sur, donde empezaron las civilizaciones al amparo del calor de sol y del mar templado. Parece que somos muy pocos los que tenemos esa conciencia totalmente desarrollada...debería antes de empezar los partidos de fútbol, recitarse a Miguel Hernandez a Machado, a Neruda y después cantar La Marsellesa Chillout....Que tu poesía no quede como quedan todas las nuestras colgadas de las estrellas...que bajen al suelo para que las gentes las pisoteen después de leerlas...enhorabuena una vez más de azpeitia

El vecino del 4º dijo...

gracias Azpeitia, qué decir despues tu palabras...gracias...

caminaremos al Sur...


vecino y aprendiz

Amaya dijo...

Resurgiendo del verso una vez más, como el ave fenix, como ayer.., como mañana..

Es la sangre del poeta el grito descarnado, la lágrima al viento del hombre de hoy..

..Y es su verso la puñalada que se clava sin miedo en la tierra del fracaso,regada de dolor..y así la siembra..,con la semilla de un nuevo día..

Besos mil, de esperanza y sueños

Belkis dijo...

Que certero y sentido tu poema. Yo también soy de las que pienso que deberíamos no sólo quedarnos en lo sublime y etéreo de las palabras, pues éstas se las lleva el viento y aunque bellas y transmisoras de pensamientos, sensaciones, emociones y sentimientos, si no se convierten en acción no son nada, es como si la semilla no germinara.
Que empiecen a hablar las manos, se hagan realidad los sueños, y se consigan las metas para que los poetas no tengan que verter sobre el papel sus lágrimas y gritos del alma.
Un cordial saludo.